Pero no ha sido así, al final me he vuelto a tirar al dulce. Y es que, se repite la casualidad, y la receta dulce vuelve a ser muy parecida a un dulce tracional de mi pueblo. Por eso, he vuelto a cambiar un ingrediente: el vino de Málaga por Vino de nueces.
El vino de nueces también es una receta tradicional que se elabora en mi pueblo desde tiempos inmemoriables, y que tiene un ritual e infinidad de leyendas. Es un vino dulce, del que dejo pendiente la entrada con los ingredientes y el proceso, pero una pincelada: Se hace la noche de San Juan, y hay que dejarlo reposar, hasta la noche de nochebuena.
Vuelvo al Pan Perdío. Me ha encantado hacerlo. Además de servir para aprovechar el pan duro que siempre va quedando, está realmente bueno! y admite un montón de cosas para acompañarlo. El mío, con una bolita de vainilla, y un poco de caramelo líquido.
Fácil no, lo siguiente, y además, con ingredientes que normalmente tenemos en las despensas. Ideal para invitados inesperados.
Las cantidades son aproximadas, porque la cantidad de vino, por ejemplo, dependerá de lo seco que tengamos el pan, y de lo caladas que nos gusten. Pero en esta receta no es mayor problema, porque es realmente sencilla.
INGREDIENTES:
- Pan del día anterior.
- 2 yemas de huevo.
- 2 vasos de vino de nueces.
- 1 huevo.
- Aceite de oliva virgen.
- Azúcar.
- Canela.
ELABORACIÓN:
Cortamos el pan en rebanadas de, aproximadamente, un dedo de grosor. Reservamos.
Mezclamos las yemas con el vino, y ponemos en un recipiente hondo, con el tamaño suficiente para que nos quepan las rebanadas de pan sin montarse.
Pasado ese tiempo, ponemos una cantidad generosa de aceite, en una sarten, para que se caliente bien. Cuánta cantidad? Tanto como sea necesario para que el pan quede cubierto cuando lo estemos friendo.
Mientras que le aceite se calienta, batimos un huevo, y preparamos, cerca del fuego: el pan bañado en vino, el huevo batido, y un plato con papel absorvente por encima.
Cuando el aceite esté muy caliente, vamos cogiendo rebanada a rebanada, la rebozamos en el huevo batido, la freimos, hasta que dore por un lado y el otro, y la sacamos al plato con papel absorvente.
Por último, cuando el aceite sobrante esté en el papel, las rebozamos en un plato con azúcar y canela.
Y ya solo queda, acompañar con lo que queramos y servir.
Bon appetit!
Besis







